
Abad valoró especialmente las mejoras introducidas en materia de incumbencias profesionales de la psicología, participación interdisciplinaria y previsión presupuestaria.
No obstante, manifestó su desacuerdo con los artículos 23 y 24, vinculados con la continuidad de los hospitales monovalentes. En ese sentido, defendió un modelo de atención basado en redes comunitarias y hospitales generales, con dispositivos que permitan fortalecer la prevención, la detección temprana y el acompañamiento de los pacientes.
El senador también cuestionó las confrontaciones políticas y profesionales que atravesaron históricamente el debate sobre la legislación. “Durante demasiado tiempo la salud mental fue un tema de trinchera: de un lado los que defendían la ley de 2010 como si fuera intocable, del otro los que la culpaban de todo.
Mientras tanto, las familias seguían golpeando puertas sin encontrar respuestas”, afirmó. Y sumó: “El dolor de una madre que no sabe dónde internar a su hijo no tiene camiseta política”.
Para Abad, la discusión debe superar las diferencias partidarias y avanzar hacia una política de Estado que garantice continuidad, financiamiento y coordinación entre Nación, provincias y municipios. También consideró esencial incorporar a universidades, profesionales, organizaciones sociales y familiares en el diseño de las políticas públicas.
“Se puede votar a favor de lo que mejora y decir con claridad lo que no comparto.
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